La tartamudez es un trastorno de la comunicación que se caracteriza por alteraciones en el ritmo y la fluidez del habla. No todos los niños que se atascan al hablar tienen tartamudez, hay que analizar los síntomas y su frecuencia antes de emitir un diagnóstico.

De manera general, los síntomas típicos del niño que tarmudea son disfluencias en el habla, bloqueos, circunloquios (frases para pensar lo que quieren decir) y suele ir acompañado de tensión muscular normalmente en el cuello y hombros. 

mi hijo se atasca al hablar-foto 2

Si este trastorno no se trata puede llevar a problemas psicológicos, como no querer hablar en ciertas ocasiones (mutismo selectivo), o incluso depresión del niño. Por eso hay que estar atento a los signos para poder prevenir.

 ¿Cuándo aparece la tartamudez? 

Puede aparecer en cualquier momento de la vida. Aunque en los niños se manifiesta normalmente entre los 3 y los 6 años. En algunas ocasiones puede presentarse antes de los 3 años.
 

¿Qué diferencias hay entre la disfluencia normal y la tartamudez?

Es fácil confundir la tartamudez con las disfluencias normales o ese  «mi hijo se atasca al hablar» . Porque es entre los 3 y los 6 años cuando se produce «la explosión de vocabulario» en los niños. Su léxico aumenta rápidamente y empiezan a unir las palabras para formar frases. 

En esta  fase del desarrollo del lenguaje es natural que se produzcan algunos tartamudeos (tartamudez esporádica). Ese atasco al hablar se debe a que su pensamiento va a un ritmo mucho más rápido que su fluidez verbal.

¿Os habeis fijado que cuando se quedan buscando el nombre de algún objeto, empiezan a repetir silabas y palabras hasta que consiguen recordarlo? También les ocurre cuando están entusiasmados o nerviosos. En la disfluencia normal no se produce sensación de vergüenza o frustración. El niño no se ve afectado.

En cambio, cuando la tartamudez aunque sea leve ocurre  el niño puede que se sienta frustrado o incluso avergonzado. La frecuencia del tartamudeo es mayor que en el caso anterior.

 

Los niños con tartamudez leve pueden demostrar las mismas repeticiones de sonidos, sílabas y palabras que los niños con disfluencia normal, pero suelen repetirlos más a menudo en general y más veces en cada ocasión que lo hacen.

 

Cuando «el atasco» y la falta de fluidez es más frecuente y severa estamos hablando de una tartamudez grave, donde los tartamudeos persisten y se ven acompañados de gestos de tensión. El niño se vuelve consciente de sus tartamudeos, y por consiguiente siente vergüenza y miedo a que las personas se rían de él. 

¿Cuáles son los signos de la tartamudez?

Si aprecias estos signos de manera frecuente en tu hijo/a será importante acudir lo más tempranamente posible a un logopeda infantil:

LISTA DE SÍNTOMAS 

Repeticiones, bloqueos, y prolongaciones de sonidos, palabras, sílabas, etc.

Alteración en la respiración.

Alteración en el tono de la voz.

Ansiedad, frustración, vergüenza, no querer hablar.

Movimientos como tics, muecas, mover la cabeza, encogimiento de los hombros.

Temblores y nerviosismo.

Aumento del ritmo cardiaco.

Aumento de la tensión muscular de los órganos implicados en el habla debido al esfuerzo producido.

¿Qué debo hacer si mi hijo/a se atasca al hablar?

Primero mantener la calma y acudir a un especialista donde os darán unas pautas para que la tartamudez no empeore. 

Vosotros como padres podeis ayudar al niño/a a través de la creación de un ambiente donde se sienta más seguro y pueda mejorar:

PAUTAS PARA TRATAR LA TARTAMUDEZ EN LOS NIÑOS

  • Hablar con el niño de una forma relajada, sin meterle prisa, donde haya unas pautas para que el niño pueda expresarse sin presión.
  • Dejar que el niño termine de expresar lo que desea sin interrupciones.
  • Asegurar el contacto visual cuando habláis con el niño para que se sienta seguro y cómodo y pueda expresarse, sintiendo que está diciendo algo importante.
  • Mostrar interés cuando el niño habla y hacerle pocas preguntas. Los niños al expresar sus propias ideas se expresan mejor que cuando les haces demasiadas preguntas.
  • Cuando presente algún tipo de disfluencia, utiliza gestos para transmitirle que lo que te interesa es el contenido de lo que dice y no como lo dice.
  • No pedir que cuente algo delante de personas, sobre todo si no quiere hacerlo, ya que le provocara más tartamudeos y más tensión.

Es importante, hacerle saber que le aceptas como es, alabar los logros que consigue reforzando así su autoestima.

Como siempre, el niño/a necesita del apoyo y seguridad de sus padres en primer lugar y despúes , en caso de ser necesario,  el acompañamiento de un buen logopeda.

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