Papis: Aquí van claves para enseñar a hablar a nuestr@s hij@s

Alrededor de los doce – quince meses, los niñ@s empiezan a decir sus primeras palabras. Los padres y personas cercanas a su vida diaria, abuelos, herman@ y tíos, podemos ayudarles, con nuestra forma de dirigirnos al niñ@, para que aprender a hablar le resulte más fácil y de una manera natural.

Dentro de las primeras pautas a tener en cuenta, es muy importante  dejarle espacio para la iniciativa. Es decir, cuando el niño intente decirnos algo, no adelantarnos: ‘¿La pelota, el oso, el plato, el vaso?’, pregunta sin descanso el padre de Manuel cuando éste señala hacia la mesa e intenta decir algo. Cuando Lourdes señala la manzana, su mamá no debería apresurarse a dársela. Si le deja tiempo, Lourdes hará el esfuerzo y dirá ‘nana’ o ‘mame’.

Respetar los silencios, porque si le hablamos sin parar, el niñ@ no desarrollará los turnos de palabra y además, por otro lado,  podemos crearle mucha ansiedad. Cuando alguien se acerca a él y le pregunta: ‘¿Qué te han regalado para tu cumple?’, no debemos responder en su lugar. Si nuestro pequeñ@ no responde, respetemos su silencio, y si dice cualquier cosa, ahí queda. Demos valor a su producción e idea.

Ajustar el lenguaje cuando nos dirigimos al niñ@: podemos escoger frases y palabras más sencillas, cercanas a él/ella. Debemos hablarles con respeto, los niñ@s comprenden mucho más de lo que son capaces de producir, no debemos menospreciar  su capacidad de razonamiento, simplemente es adaptar nuestra información a lo que es capaz realmente de hacer o entender según sea la circunstancia que nos acontezca.

Otro aspecto a tener en cuenta es que no debemos hacer correcciones indirectas, es decir: si dice ‘guau’ por perro, confirmar: ‘Sí, es un perro’. No debemos corregirle nunca directamente, ni intentar que repita las cosas como las decimos. Nosotros le ofrecemos ejemplos y ell@s los copian, pero cada uno aprende sus primeras palabras a su propio ritmo.

Aplicar la ‘expansión’: cuando aún dice frases de una o dos palabras, añadir siempre al menos una más. ‘Papá’, dice Manu. ‘Qué alto es papá’, corrobora mamá. ‘bumm peota’, afirma luego el pequeñ@. ‘Sí, la pelota hace Pum”. Podemos hacer más o menos hincapié en algunas palabras.

Valorar todos sus logros muy positivamente. Esto es muy importante, reforzamos su seguridad y confianza personal. Además, tenemos su atención a través de las conductas positivas.

El cantar con ellos es otra gran herramienta estimuladora en el desarrollo del lenguaje de nuestros niñ@s,  les resulta más sencillo recordar las palabras ligadas a un ritmo musical, sobre todo porque se divierten. Y a esta edad solo aprenden lo que necesitan, les gusta o divierte. Si aún no han empezado a hablar, las canciones infantiles están cargadas de onomatopeyas (“tengo una vaca lechera”, , “a guardar a guardar”, “en el coche de papá…”) que repiten encantad@s.

Ser niñ@, adecuar el entorno, dejarles espacio para jugar, cogerlo todo y dar rienda suelta a su iniciativa y creatividad. El desarrollo de la psicomotricidad les ayudará a la adquisición del lenguaje.

Contar cuentos. Imprescindible en la estimulación del lenguaje. No ha sido casualidad que nuestro hij@ haya llegado hasta su primera palabra, y después a más y más… Si ha hablado es que nosotros hemos hablado antes con él/ella. Cuando el/la niñ@ intenta comunicarse y no hay respuesta, disminuye su deseo de comunicarse con el mundo; tendrá dificultades para aprender a hablar. Lo que le empuja a adquirir el lenguaje es el deseo de hablar con nosotr@s. Además, a través de cuentos y fábulas dejamos volar su imaginación y creatividad.

¡A por ello!

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