DAÑO CEREBRAL ADQUIRIDO

DAÑO CEREBRAL ADQUIRIDO

Se trata de una o varias lesiones que se instauran en un cerebro sano. Su aparición se produce de forma repentina y da lugar a una sintomatología diversa dependiendo del área o áreas que se ven comprometidas.

La principal causa de daño cerebral adquirido es el ictus, aunque hay muchas otras como los tumores cerebrales, infecciones o traumatismos.

En este post nos centraremos en el ictus, y en concreto, en la detección precoz a través del reconocimiento de los signos y síntomas más característicos del mismo siguiendo la escala CPSS (The Cincinnati Prehospital Stroke Scale) por ser la que demuestra una mayor sensibilidad (la sensibilidad de una prueba o escala se define como la capacidad de dicha prueba para determinar como enfermos aquellos individuos que padecen dicha patología o similares).

Dividiremos el post en 2 apartados:

  • Qué es un ictus:
    1. Principales tipos.
    2. Importancia de la detección precoz.
  • Escala CPSS
    1. Características.
    2. Aspectos valorados.

1.

Un ictus, es una lesión vascular del cerebro que constituye una de las 3 principales causas de mortalidad y enfermedad en los países desarrollados. Sus causas son muy variadas, desde la hipertensión arterial, tromboembolismo, diabetes, tabaquismo… El vaso que se afecta con mayor frecuencia es la arteria cerebral media originando una hemiparesia. Los ictus se dividen principalmente en dos tipos.

– Ictus hemorrágicos, en los cuales se produce una hemorragia o bien intracerebral o a nivel subaracnoideo 13%.

– Ictus isquémicos, en los cuales el vaso queda obstruido por un trombo impidiendo la llegada de sangre al territorio afecto 87%.

Es importante entender que la detección precoz de un ictus es de vital importancia para limitar los daños que se producen en el cerebro. La falta de sangre en el caso de los isquémicos provoca una hipoxia (falta de oxígeno) que en caso de no solucionarse puede terminar por destruir la zona afectada. En el caso de los hemorrágicos y, dependiendo de la magnitud de la lesión y el tiempo que transcurra; la cantidad de sangre que sale de los vasos sanguíneos afectados puede llegar a desplazar el propio cerebro al provocar un incremento de la presión intracraneal progresivo.

Por lo tanto, las lesiones que en un inicio no dejan ninguna secuela (la mayoría de los casos), van haciéndose cada vez más graves y comprometen más regiones poniendo en peligro la vida del individuo. Por todo ello, podemos decir que el factor de mayor relevancia que determinará la extensión y gravedad de los daños es el diagnóstico precoz seguido de un tratamiento específico lo más inmediato posible.

 

 Imagen de un paciente con daño cerebral adquirido. Se puede visualizar la afectación a nivel del brazo y de la postura

 

 

 

 

 

2.

La escala CPSS presenta una gran sensibilidad y permite saber casi con total seguridad si al individuo valorado le está ocurriendo algo o no. Sin embargo, estas escalas son poco específicas lo que implica que muchos de los positivos no serán necesariamente ictus, pudiendo ser ataques isquémicos transitorios que pasadas las 24 horas cesan sin ningún tratamiento y no dejan ningún tipo de secuela.

Los aspectos valorados por esta escala son 3, por cada uno de estos ítems que encontremos daremos 1 punto. Con una puntuación de 1 punto o más deberemos llamar inmediatamente al 112 y dar el aviso para activar lo que en España se denomina «código ictus´´.

– Parálisis facial: Le pediremos que suba las cejas, sonría, frunza el entrecejo, cierre los ojos con fuerza y sin fuerza. Lo que observaremos será una clara diferencia entre una hemicara y la otra, en todos los casos el movimiento será mucho más leve o completamente ausente, incluso se podría observar cómo el lado afectado está ligeramente «caído´´.

– Capacidad de habla: le pediremos que nos diga su nombre, edad, dónde vive, quiénes son sus padres… También le podremos pedir que repita frases simples. Lo que observaremos será que no es capaz de hablar, que lo hace con las palabras equivocadas o que no se puede entender su habla. Al realizar esta prueba observaremos cómo la mímica bucal está muy alterada.

– Debilidad del brazo: le pediremos que haga movimientos con ambos brazos de forma simultánea, que los suba hacia arriba, que los abra en cruz… Lo que observaremos es la inmovilidad de uno de los brazos o una significativa diferencia en todos los movimientos del mismo (siempre que no existan patologías del complejo articular del hombro previas que nos falseen esta prueba).

 

Atendiendo a todo lo expuesto podemos concluir que la detección rápida de estos signos es vital para una evolución favorable del paciente.

 

 

Autor: Pablo Estévez Pérez. Fisioterapeuta (col. 13280)

Compartir en Facebook...
Share on Facebook
Facebook
No Comments

Post A Comment

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

CERRAR